Ocurrió tal y como hace años imaginé que ocurriría. Yo pasaba las hojas del periódico y de pronto, ahí, su nombre. Arriba estaba la fotografía de esa película. La acabaron, finalmente. Nueve años después, trescientas subvenciones después, y con un resultado muy pobre, pero una película de verdad, con su tráiler, sus títulos de crédito y sus críticas demoledoras en la prensa.
Me hubiese gustado contarle al tipo que tenía al lado cómo era el primer guión de aquella peli, cuántos tropiezos tuvo, cuántas veces se reescribió, cuántas discusiones provocó para mí durante varios años de mi vida. Que parecía que nunca saldría adelante. Que el dinero se iba en juergas interminables. Que yo me borré de todas aquellas vidas hacía ya mucho tiempo, y que ahora todo regresaba de golpe como un vendaval, a cuatro columnas. El capítulo final. Quería contarle todo esto a mi compañero, pero sólo me salía un "¡Qué fuerte!".
Le habían entrevistado en el periódico en el que yo misma trabajo hoy. Otra redactora de otra ciudad. Quién lo iba a decir.
Fui a ver la película. Qué más da el resultado. Lo que comprobé es que habían suprimido la historia de amor que yo recordaba del guión original. Y no me sorprendió. La vida... Todo se comprende.
viernes, 30 de mayo de 2008
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